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Una vez al año no hace daño { Blue }

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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Bluebell Chloë Not el Dom Mar 20, 2011 8:31 pm

Aquello era de lo más irónico. Él no tenía por qué taparse, sin embargo, yo sí. ¿Se escuchaba cuando hablaba? Dudaba mucho que fuese uno de esos chicos que se creen que las mujeres no tienen pensamientos subidos de tono y que, aunque no nos levantamos en tienda de campaña, no nos excitamos. Si seguía ahí, medio en bolas, no podría controlarme. Mi fuerza de voluntad en cuanto a esos temas era nula, si quería algo iba a por ello. Así de claro. Me habian comparado muchas veces con un depredador que acecha a su presa y se lanza a la yugular, pero, con él era distinto, tenía que ser distinto. Sabía que no me perdonaría perder el control con él y desde luego no me lo estaba poniendo nada fácil. "Piensa en conejitos.... en conejitos blancos corriendo por las nubes de color rosa" No había nada más empalagoso que eso, desde luego si aquello fallaba a la hora de cortar el royo ya no sabía que lograría funcionar. Le di otro trago a la botella, tal vez el alcohol fuese la solución, auqnue por lo general era la fuente de la mayoría de mis problemas.-Por esa misma regla de tres yo tampoco he de taparme: es verano, hace calor y, por si fuera poco, me paso la mayor parte del tiempo así.-le dije imitando su previo argumento. Era cierto, si no había riesgo de pillar una pulmonía solía ir en bikini o en ropa interior la mayor parte del tiempo. Cuando optaba por la segunda opción casi siempre terminaba siendo reprendida, aunque en mi opinión no había mucha diferencia entre la ropa interior y el bikini, al fin y al cabo tapan lo mismo, ¿no? Sé que no era común, pero a mi me dava igual. A quien no le gustase que no mirase, no pensaba morir cocida por aquel insoportable calor tan solo porque los prejuicios de la gente estuviesen en mi contra.

Él se recostó en la hierba y al ver que ya no corría peligro opté por hacer lo mismo. Parecía mullida y con un poco de suerte incluso me pondría morena. Me encantaba el sol, la sensación de paz y de serenidad que este emanaba. Cerré los ojos por unos segundos mientras esperaba su respuesta respecto al tema de Carleigh para centrarme en el placer que el sol me producía y olvidarme por una milesima de los problema. La maria mojada, los moratones y las cicatrices, las discusiones,... todas desaparecieron de mi mente por un momento.

Cuando él habló, el mundo volvió a reconstruirse a mi alrededor y de mala gana fui obligada a volver. Es extraño que tantas cosas tan solo ocurran en nuestra mente, cualquiera que me hubiese visto no se habría enterado de nada. Le miré de soslayo, abriendo los ojos todo lo que el sol me permitía -¿Es que existen las parejas normales?-le pregunté. Tenía alma de filosofa, siempre cuestionaba todo y la batalla entre la normalidad y lo extraño era mi tema preferido. -La gente siempre habla de lo que es normal pero yo todavía no he visto nada normal.

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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Lyan J. Benoit el Dom Mar 20, 2011 9:04 pm

Emitió un gruñido gutural que se asemejó mucho más al que saldría del pecho de un lobo que del de un humano, aunque dicho humano fuera tan salvaje como Lyan. Si de algo podía presumir la muchacha era de ser una terca como ninguna, cuando por lo general la gran mayoría de féminas de este lugar eran sumisas, inocentes e indecisas. En otras palabras: Eran un muermo de chicas que sólo servían para pasar una agradable noche sin oír sus patéticas anécdotas de cómo se compraron una falda nueva o demás gilipolleces, sólo gemidos, sólo exclamaciones inapropiadas, nada más debía escucharse.
Pero claro, era demasiado esperar que la francesa fuese igual de sumisa que las otras, no en el sentido del sexo, eso era más que obvio, pero sí en cuanto a la flexibilidad de sus pensamientos y actos.
Desde su lugar apartó la mirada de su rostro y, con ella, recorrió su cuerpo, casi desnudo. ¿Porqué cojones no aceptaba cubrirse mínimamente? Era una mala pécora, y eso había quedado claro desde hacía tiempo atrás. Volvió a gruñir y, mordiendo su labios inferior, cubrió sus ojos con su antebrazo diestro. A grandes males, grandes remedios.
- Lo estás haciendo aposta. - aseguró sin mayores preámbulos, afirmándolo con total seguridad.

Tal parecía que le tensión existente entre ambos había disminuido considerablemente, tanto, que ya se encontraban más relajados y tranquilos de lo que jamás pensó que pudieran estar. Siempre habían mantenido una extraña relación de tira y afloja, sin que jamás se dictaminara un claro vencedor en sus constantes peleas; ahora parecían colegas de toda la vida, como si jamás se hubiesen peleado ni insultado desde que se conocieron, tiempo atrás. Bueno, se suponía que aquello le resultaba agradable y gratificante, pero a la vez extraño y contradictorio. ¿Desde cuándo se mostraba tan sumiso con sus "enemigos"?

A duras penas curvó los extremos de sus labios al oírla hablar de una manera tan profunda y melancólica, como si se hubiera leído mil libros referentes a la normalidad y el significado de ésta en la vida cotidiana. Le gustaba tan poco la normalidad casi como a él mismo, y aquello no era poco, precisamente.
- ¿Cómo vas a ver algo normal tú? - cuestionó, aún con sus ojos cubiertos. En un principio aquella pregunta hubiera sido interpretada como un nuevo pique para hacerla enojar y que su sangre volviera a hervir, mas aquello distaba mucho de su intención principal. - Un daltónico no puede ver los colores al igual que ni tú ni yo podemos ver la normalidad en nada. - se paró, haciendo su sonrisa un tanto más evidente.- Bueno, tal vez en el alcohol o las drogas, pero eso sólo son pasatiempos agradables. - aclaró el chico.
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Bluebell Chloë Not el Dom Mar 20, 2011 11:13 pm

El gruñido que bien podría haber sido de una bestia me dejó bastante claro que mi tozudez le resultaba molesta y eso, por supuesto, me alegró muy y mucho. Sonrreí para mis adentros, satisfecha de ver que no había perdido por completo toda mi mala baba. Realmente era tan raro que después de los innumerables enfrentamientos que habiamos tenido estuviesemos así que ya comenzaba a pensar que en mi cabeza algo no marchaba bien. No pude mas que respirar aliviada al ver que todavía no había perdido todas mis facultades.- Tú mejor que nadie sabes lo placentero que es.-Le dije refiriendome, por supuesto, a resultar molesta y a picar a tu adversario. Me incorporé un poco para poder mirarle y se me escapó la risa en cuanto le vi taparse la cara con el brazo. Sí, por muy increible que resulte, me reí. -No es que sea Miss universo, pero no te van a salir verrugas en los ojos por verme.-Fingí estar molesta por la falta de interes por su parte, pero en realidad sabía que no se trataba de eso. No pude evitar que mi mirada se perdiese entre su musuloso pecho que lucía descubierto y como si de un animal de presa se tratase la boca se me hizo agua. "Blue, no es comida. ¡NO SE COME!" me advertí a mi misma mientras la imagen de los conejitos saltando sobre las nubes rosas volvía a mi cabeza en un intento desesperado de sacarme aquellos pectorales de la cabeza. Aparté la vista con el mayor disimulo del que fui capaz de hacer uso y la dirijí hacia el lago.

Tras mi "comentario filosófico" él dió a entender que en mi no había nada normal, pero, al contrario que cualquier persona que se precie, a mi aquello me resultó agradable. Me gustaba ser diferente, ser anormal, es más, buscaba serlo. ¿Cómo no me iba a gustar ver que mis objetivos habian sido satisfactoriamente alcanzados?-Gracias.-Le dijé mostrando mi agrado. No esperaba sorpresas, lo más probable era que él también pensase que no se trataba de nada negativo, ni mucho menos. Me sorprendió su metafora sobre los daltónicos y nuestra relación con la normalidad, no por lo que dijo, ya que claramente opinaba lo mismo, sino porque admitió que ambos eramos iguales en algo.-¿Insinuas que tenemos algo en común?-Le dije utilizando un tono que denotaba asombro y contrariedad aunque acompañado de una sonrrisa que demostraba que estaba bromeando.

Claro que pensaba que teniamos muchas cosas en común, aquello era lo que más nos hacía chocar y la causa de todos nuestros enfrentamientos. Él no dejaba que nadie le pisase, yo tampoco. Él tenía muy mala hostia, yo mataba gente con la mirada. A él le daba igual lo que opinasen de él, a mi también. Y así en muchos aspectos. Supongo que por eso le odiaba tanto en algunos momentos y en otros me lo quería comer. Nuestra relación era el reflejo de la relación que uno tiene consigo mismo, hay momentos en los que te odias a ti mismo y quieres ser diferente y otros en los que estás tan orgulloso de ti mismo que desearias que todo el mundo fuese como tú. Si a esto se le suma que nuestra forma de ser era muy extremista, la bomba estaba servida.
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Lyan J. Benoit el Dom Mar 20, 2011 11:50 pm

La sonrisa se manifestó clara y rotunda en sus labios, y para variar un poco no guardaba un trasfondo irónico ni molesto, sino divertido. Sí, le había divertido la forma en la que habían coincidido en lo bien que le sentaba a uno molestar a cualquier persona (en especial si eran enemigos) y, sobre todo, por su comentario sobre qué tendría de malo mirarla. Claro, de malo no en sí no tenía nada, lo que le preocupaba era lo que su mente podía maquinar si seguía posando su vista en su cuerpo. Intentaba mirarla a los ojos, a la cara, o al menos no mirarla, pero para él eso era del todo imposible teniéndola a su lado, tan cerca y a la vez tan lejos de sí. Resopló y retiró con deliberada lentitud su antebrazo, siendo momentáneamente cegado por la fuerte luz del sol, mas cuando sus pupilas se acostumbraron volvió a mirarla por el rabillo del ojo.
Caso error, pensó. Seguía igual, en ropa interior, regocijándose ante los intentos de control del joven mientras su mente volvía a tintarse de un lujurioso tono rojo con sólo mirarla de soslayo. ¿Es que acaso no comprendía que era débil en ese aspecto? Probablemente lo supiera y aquella fuera su cruel venganza por lo del pitillo. A él poco le importaba que se encontrara semi-desnuda, pero sí que lo hacía el que se estuviera mostrando así para nada, es decir, sólo para divertirse a su costa. Frunció levemente el ceño a la par que se incorporaba, hincando sus codos en el césped.
- El problema reside ahí, en que... - "no mires, no mires", se repetía a sí mismo, concienciado de que no la dejaría ganar. Era difícil, muy difícil, pero debía hacerlo.- ... en que... - las palabras se le quedaban trabadas en la garganta, negándose a salir por sí solas y explicarle el porqué no la miraba de forma directa. Decir la verdad pura y dura no era una opción factible, pues esa verdad tan severa era que no tenía autocontrol y que aquella era su única debilidad.- Maldición, si fueras más fea no tendría que taparme los ojos. - farfulló molesto con ella y consigo mismo.- Ni siquiera te es necesario hablar para picarme.

Tal y como era de esperar le agradó lo que el moreno dijo ante la normalidad y lo que representaba para ella, al contrario que toda persona corriente, a la que muy probablemente le hubiera sentado como una patada en el culo.
Se relajó un poco, aún cuidando de no mirar más de lo debido, y entonces, tras respirar hondo, le respondió con un simple "Mph" que podía interpretarse como algo parecido a un... ¿De nada? Sí, algo así.
Entonces, tras analizar la frase que él mismo había dicho con anterioridad, la francesa se mostró levemente sorprendida porque él hubiese acabado aceptando que se asemejaban en algo. Sí, aquello le dolía, ya que siempre había buscado destacar entre la gente, ir a contracorriente en una sociedad tan autómata y, sobre todo, ser único; el hecho de que otra persona se le pareciese tanto tantísimo no le gustaba demasiado, aunque suponía que algo bueno tenía que tener.
- No lo insinúo, lo afirmo. - declaró con seguridad. Quizá aquella era la razón por la que siempre andaban como perro y gato, insultándose, peleándose y molestándose como si ambos hubieran realizado la peor de las ofensas el uno al otro.- No sé cómo te las apañas, pero creo que te sacaron de mi mismo molde. - hizo una pausa, mirándola, ésta vez a la cara.- ¿No tendremos parentesco familiar, verdad? A lo mejor la locura es hereditaria y eres mi hermana, quién sabe. - se encogió de hombros, como si aquella opción fuese la más factible a la situación que ambos vivían.


Última edición por Lyan J. Benoit el Mar Mar 22, 2011 11:40 pm, editado 1 vez
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Bluebell Chloë Not el Mar Mar 22, 2011 10:05 pm

En mi cabeza la palabra victoria se manifestaba en diferentes rotulos una y otra vez. No me lo podía creer, ¿Había logrado que Lyan Benoit farfullase como un idiota y terminase dandose por vencido?¿O eran todo paranoias mias? Definitivamente DIOS EXISTE, ahora no tenía duda. No existía otra explicación para un milagro así. Le miré asombrada y a su vez satisfecha por lo que había logrado. Por una vez en la vida él había admitido que era capaz de picarle. Me dava igual el modo que había tenido que utilizar, a mi me importaba el logro. Si hubiera sabido que quitandome algo de ropa le habría logrado confundir de aquella manera, me habría dejado de duelos dialecticos y de peleas estupidas para ir directamente a lo que funcionaba. Estaba claro que si mi contención en ese aspecto era nula, la suya andaba cerca. Podría haberme dejado mal diciendome cualquier comentario que dejase mi ego y mi físico por los suelos, pero, al parecer su mente se había puesto en blanco y las primeras palabras sinceras que había oido de sus labios, habían brotado.

Aunque lo más normal y lo que cualquiera habría esperado de mi fuese que me sintiese vencedora, orgullosa y satisfecha por sentir que por unos momentos le sacaba ventaja en este "convate" semi-oculto, la verdad distaba mucho. En realidad me sentía algada. ¿¿ALAGADA?? Estaría volviendome loca. Aquella era una victoria, un terreno conquistado, algo de lo que enorgullecerse, no era el momento de sentirse alagada por un comentario como ese. Además, la intención de él lejos estaba de la de probocar en mi sentimiento similar a ese, tenía que parar de pensar así ya. Pero, para variar, no sólo le llevaba la contraria al mundo, sino que a mi misma también. Era una experta en hacer justo lo contrario de lo que me proponía y en hacerme quedar como una idiota. Mis mejillas se tornaron algo rojas por lo que volví a tumbarme para disimular mi rojez. -Eso es porque soy Dios.-le confesé ensalzando mi ego para así disimular lo que en realidad pasaba por mi cabeza.-Pero, no lo digas por ahí que luego todos me van a dar la lata en busca de un milagro.-Añadí levantando mis brazos hasta mi nuca para apollar mi cabeza bajo mis manos y así sentirme más intocable.

Escuché su comentario sobre nuestras similitudes, la verdad es que si me decian que era mi primo segundo me lo creería sin darle demasiadas vueltas. El problema de que estuviesemos emparentados no sería mio, definitivamente yo peror situada dentro del arbol genealógico de mi familia no podía estar. Pronto, de eso segura estaba, terminaría cambiandome el apellido y mi abuela cortando mi nombre del maldito telar de los Not. El inconveniente de pertenecer a mi familia sería todo de él, mi madre ya tenía bastante con aguantar una oveja negra como para hacerse cargo de dos. No sabía dónde se metía.-Yo sería el menor de tus problemas en el caso de que fuesemos familia.-Le avisé. Me lo podía imaginar tratando de pelear con mis primos, tios y demás familiares del modo que lo hacía conmigo; nada más traspasar el umbral ya habrían llamado a la policia y haciendo uso de sus muchos contactos encargado de que se quedase tras las rejas bastante tiempo. Eran como los Corleone, una llamadita y todo solucionado. Además, se las davan de "civilizados" cuando no eran más que unos hipocritas de buenas maneras, pero mucho peores que el más temido lobo feroz.

OFF: Perdona por haber tardado tanto, es que no pude conectarme antes :'(
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Lyan J. Benoit el Miér Mar 23, 2011 12:12 am

En aquellos mismísimos instantes lo único que quería era darse cabezazos contra el suelo para así poder centrarse en lo verdaderamente importante, claro que de poco serviría, el césped no es que fuese muy duro. Se sentía como un verdadero idiota, un patán de tres al cuarto incapaz de empezar y terminar una frase de una misma vez. ¿Y todo por qué? Porque una fémina así lo quería. Obvio, él intentaba mostrarse siempre fuerte, aguerrido e impasible, pero no podía por más que lo intentara. Lo único que había conseguido con aquella patética actitud era que, muy probablemente, el ego de la chica subiera hasta límites insospechados, más aún de lo que ya era usual en ella. Ah, y sin contar lo peor de todo, y es que parecía haberle sumado una nueva victoria su palmarés, permitiéndose darle una ventaja de, al menos, un enfrentamiento. En realidad, no sabía si lo que estaba aconteciendo era o no una "pelea", pues distaba mucho de las que solían tener cada vez que se encontraban, ya fuera por aburrimiento o por placer, eso daba igual; lo importante de toda aquella farándula era regocijarse de la derrota del adversario, nada más. Y él había perdido ésta vez.

Pudo captar con total claridad el asombro y la incredulidad que reflejaba la mandíbula entreabierta de la morena, recomponiéndose al poco tiempo y tumbándose mientras decía quién sabe qué para agrandar más aún su ego. Sin embargo, lo que captó la atención del joven no fue eso, sino el ligero tono carmín que tintaba con suavidad sus mejillas. Algo le decía que su anterior comentario había influido en eso, y no pudo hacer más que sonreír abiertamente, divertido como el que más. Al parecer la siempre estoica Bluebell también tenía su lado humano. Escondido, muy bien escondido, pero parecía tenerlo.
- Soy ateo, pero, ¿Dios no era bueno, amable, bondadoso, cariñoso y cursi? - inquirió, alzando una ceja con ademán curioso e interrogante.- Además de que, según la Biblia, era un hombre, y no tienes pinta de hombre... - afirmó lo obvio, mirándola de arriba a abajo sin mayor disimulo.- Pero si quieres seguir con tu farsa, yo te ayudo. Montamos una Iglesia casera y me quedo con la mitad de las ganancias. - propuso, como si realmente quisiera montar un garito con ella y trabajar estafando a fieles creyentes en busca de ayuda divina. Hombre, no era una mala idea, pero era demasiado trabajo para dos simples muchachos, además de que Blue no podía ocultar durante más de cinco minutos su fachada de mujer salvaje y alocada, ¿quién se lo tragaría? Ah, y eso sin contar con que él no lucía precisamente como San Pedro. Se resignaba a usar túnicas y dejarse barba. Parecería un Papá Noel francés.

Al oír su comentario referente a las familias y a su "pos-imposible" unión fraternal, su sonrisa se desvaneció de golpe, endureciendo notablemente sus rasgos y helando su mirada con pura escarcha. De nuevo, volvía a ser el Lyan severo, cerrado y seco en el que siempre se convertía ante la sola mención de la palabra "familia" o "familiar". Detestaba con toda su alma esos términos. Le provocaban dolor de cabeza y le traían amargos recuerdos que le endurecían su ya pétreo corazón.
Dudaba muchísimo que él tuviese problema alguno en encarar a cuantos familiares que Blue tuviera, ya que, si lo había hecho cuando no era más que un simple niño, ¿quién podría pararle ahora? Nadie. Nadie podría detenerle a la hora de arrasar con algo o alguien, y eso lo sabía bien su tío, el único familiar que durante 19 años había mostrado un mínimo interés de él además de su difunta madre. Si no había tenido cargos de conciencia al casi arruinar su vida, nada podría suponerle un problema a él.
- Puedo asegurarte que yo no tendría mayores problemas con ellos. Son familia tuya, me basta con mentalizarme de que son peores que tú, y eso ya me parece imposible. - expresó, volviendo su vista hacia el pequeño y cristalino lago que yacía frente a ellos.- Además, tú serías la que saldrías perdiendo en el hipotético caso de que fuésemos hermanos. Créeme que no a una delicada princesita de cuento no le gustaría convivir con monstruos engendros. - ironizó.
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Bluebell Chloë Not el Sáb Mar 26, 2011 11:13 pm

¿Una iglesia casera? Por mi cabeza pasaron miles de ideas absurdas en las que esa idea se plasmaba de distintas formas. En todas ellas, obviamente, yo, como Diosa todo poderosa que era, era adorada por una enorme masa mientras Lyan me masajeaba los pies. Sí, para él tenía reserbado el mejor de los puestos, tendría el honor de tocar los sagrados pies. Estos delirios tan solo duraron una decima de segundo, luego, para variar, me di de bruces con la realidad que me avisaba de que eso era una estupida ilusión. Quise seguir la broma, mirarle y hacer un comentario ingenioso. Pero, estaba cohibida. ¿¿ESTABA COHIBIDA?? Ni yo misma me lo creía. No quería levantarme y que notase que mis mejillas se estaban tornando de un rojo cada vez más intenso y por eso permanecí callada dejando que el tema de la iglesia pasase de largo. Tenía ideas, comentarios y argumentos ingeniosos que le habrian dejado sin palabras agolpandose en la punta de mi lengua y tube que hacer uso de una buena dosis de autocontrol para mantenerlos a raya. Mi orgullo estaba en juego y no había nada más sagrado que eso, ni siquiera los sagrados pies.

Reí ironicamente al escuchar sus conclusiones sobre mi advertencia acerca de mi familia. Era curioso que pensase de ese modo, no se dava cuenta de que eran peores en un sentido muy diferente al mio. Mientras yo era una bestia indomable, ellos eran unos doblegados con cara de cordero degollado que escondian a unos hipocritas sin corazón en el interior. Tal vez lo que alimentaba mi orgullo era el saber que yo no era como ellos, eso era lo que me hacia sentir fiel a mis ideas. Pero, cuando mencionó a la princesa de cuento, me di cuenta de algo que no tenía que haberseme pasado por alto antes. Me tenía por una rebelde, alguien que no había permitido a sus padres que la convirtiesen en eso, en una princesa de cuento. Y entonces, ¿Por qué me permitía sonrrojarme y apartar la cara para disimularlo? Las insumisas indomables no se sonrrojan, y s i lo hacen, ponen una escusa y siguen hacia adelante con su razón. Además, predicaba que lo natural era dejarse llevar por los sentimientos, por las emociones o por los sentidos, y ahí estaba yo, hipocritamente tratando de reprimir los mios. En mi cabeza algo gritó: "¡A tomar por culo!".

Me senté y le miré por unos segundos, todavía sonrrojada, pero haciendo caso omiso a ello y manteniendo mis principios a flote. Le miré y me acerqué lentamente, llegando incluso a poner mi rostro a menos de un palmo de el suyo y tomandome las confianzas necesarias para apollar mi mano sobre su hombro.-Sabes que por aquí no hay ni una princesita.- Le dije bajando el tono hasta casi volverlo un susurro y sacando a relucir mi mirada de "hoy se hace lo que yo diga" acompañda de una sonrrisa algo picara. No pensaba reprimir mis ansias, sabía que no era propio de mi. Pense que si era rechazada siempre me quedaba el plan de liarnos de nuevo a leches, algo que seguiría manteniendo a flote mi orgullo.-Ni monstruosos engendros-añadí acercandome un par de centimetros.
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Lyan J. Benoit el Dom Mar 27, 2011 3:23 am

Aún con su vista posada de forma fija sobre las heladas aguas del pequeño lago, esperó pacientemente a que de los labios de su compañera saliese algo, alguna palabra, algún comentario, alguna ironía tan propia de ella, pero aquello jamás ocurrió. Del todo extrañado, volvió su cabeza hacia donde ella se encontraba, sentada junto a él pero mirando en la dirección opuesta, con parte de sus largos cabellos cubriendo su rostro. Vale, algo pasaba. Algo gordo. Tanto, como para que la francesa no sacara a relucir aquel ingenio del que tanto presumía, sacándolo a la luz cada vez que se le presentaba cualquier mínima oportunidad. ¿Qué cojones pasaba por su mente en ese momento como para mantener su pico cerrado? Miedo le daba.
Si algo había aprendido después de haber peleado infinidad de veces con ella, era que por nada del mundo debía dejar escapar una ocasión para dejarle mal a él, su archienemigo número uno, y no le parecía normal una actitud tan... ¿De chica normal? No, no es que ella lo fuese ni mucho menos, pero Lyan sabía (o más bien se había memorizado) todas y cada una de las reacciones y de los gestos que realizaban las féminas, y precisamente el que estaba viendo frente a él era uno de los más utilizados. ¿Sonrojo, tal vez? No podía asegurarlo al cien por ciento. Su razón le decía que sí, que sus mejillas, con total seguridad, se encontrarían rojas; pero su experiencia clamaba un "no" rotundo por el simple hecho de ser Blue. Ella nunca se sonrojaría, menor frente a él.

Confiado de su conclusión final, dejó pasar aquel minúsculo detalle y continuó mirándola sin prestarle atención a nada en concreto. Luego oyó su leve y pequeña carcajada cargada de ironía, como si acabase de contar un chiste que sólo ella entendiese y que escapase al entendimiento del chico, que se dedicó a mirarle, confuso y esperando que explicase a qué venía tal diversión. Debía reconocer que le sorprendió el no haber recibido ninguna mala contestación y/o insulto por haberla llamado princesita de cuento, pero más aun lo hizo el ver que había vuelto la cabeza para mirarle y, como su subconsciente le habia indicado con anterioridad, sus pómulos sobresalían por el tinte carmesí. ¿Qué ocurría o qué se había perdido? ¿Bluebell sonrojada? ¡Eso era épico!
Quiso inmortalizar aquel momento recorriendo una y otra vez su rostro con sus ojos, casi como si la estuviese escaneando con total nitidez, y aquella labor fue aún más fácil dada la lentitud con la que ella se aproximaba. Obvio, el moreno no se dio cuenta de ello hasta que la tuvo a un sólo palmo de distancia y su mano se posó en su hombro desnudo con total confianza, trayéndole de vuelta al mundo. Y, para si eso fuera poco, aquel susurro que salió de su boca pareció llevárselo la suave brisa que soplaba y que meció la húmeda cabellera de la joven a la par de sonreía y le miraba de una forma que le agradó sobremanera. No sabía si le gustó aquella sonrisa por la travesura que desprendió o por quién sabe qué, pero se asemejó mucho a la suya, convirtiéndose casi en un calco.

La joven se le acercó un poco más, dando otro paso hacia la escasa y escueta barrera de autocontrol que Lyan había levantado instantes antes, nada más verla casi en cueros. ¿Qué pretendía? ¿Desenjaular a la bestia interior que tan mal llevaba escondida? Como si ella no supiera de su punto débil...
Su primer acto reflejo fue intentar reclinarse hacia atrás y alejarse de ella, pensando en que iba a morderle, pegarle o a escupirle de nuevo, pero su cerebro no le permitió hacer eso, quedándose estoico con una gran batalla en su cabeza. ¿Debía o no seguirle el juego? Algo le decía que estaba mal, que no debía y que, ante todo, estaba su orgullo y su honra, mas su otro lado iba ganando con diferencia, alegando que no podía dejar pasar una oportunidad como esa y que, de esa forma, podía agenciarse a una nueva presa para su exposición personal.
Todo debate interno se vio finalizado cuando sus ojos se dirigieron a sus labios, entreabiertos, tentadores, sensuales. Como repuesta a sí mismo, se acercó un tanto más, haciendo que sus labios se rozaran entre sí.
- Aquí sólo hay una chica temeraria y un lobo encarcelado. - susurró, haciendo que sus alientos se entremezclaran entre sí.- ¿Y sabes lo que pasa cuando ese lobo sale de su prisión? - no esperó ninguna respuesta concreta, ni mucho menos un amago de ella. Sólo unió sus labios con ademán salvaje, casi arremetiendo contra ella para mostrarle las consecuencias de tal acercamiento y lo peligroso que podía llegar a ser.- No tienes ni idea de qué acabas de hacer...
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Bluebell Chloë Not el Dom Mar 27, 2011 4:10 am

No dijo nada. Gracias a Dios no aprovecho mi micromomento de devilidad y no hizo ningún comentario al respecto de mis encendidas mejillas. Esperaba que aprovechase la oportunidad, que se desahogase haciendo burla de mi reacción tan... ¿por qué no decirlo?, humana. Yo lo habría hecho, de eso estaba segura,pero, al parecer había subestimado al chico. Tal vez mi forma de ser me había hecho desconfiada, pensaba que todo el mundo era como yo y que toda la humanidad trataba de hacerme tropezar. Supongo que tras años dandote de cabezazos contra la pared crees que todo son muros y que no hay nada más fuera de esas cutro paredes que tu misma te has construido como prisión. Me volvía un tanto paranoica cuando pensaba, por eso estaba a punto de dejar de hacerlo. Aquella era mi especialidad, dejar de pensar y dejarme llevar por mis instintos. Somos animales y en vez de actuar con naturalidad tratamos de ocultar nuestro lado más humano, nuestra naturaleza animal. Las normas que la sociedad nos ha impuesto no nos hacen más humanos. Las leyes, los prejuicios y el aparentar no nos hacen más humanos. Ni siquiera el amor nos hace más humanos. Es el conjunto de todos los sentmientos lo que nos hace personas, son nuestros instintos los que nos asemejan a los animales y, por tanto, a las personas. Todas esas cosas que tratamos de sepultar bajo capas y capas de "educacción" son las que nos hacen humanos y yo era una esperta en sacarlas a relucir.

La situación era propicia para desconectar tanto conciencia como mente y volver a ser un animal, pero todavía tenía que ser cautelosa. Aunque se había hechado para atrás en un principio, tal y como esperaba, había reculado y dado el siguiente paso. ¿Sería una trampa? No podía dejar de ser desconfiada de la noche a la mañana y mucho menos con él después de lo ocurrido anteriormente. Quería creer que todo iba bien, pero era muy pronto. Su comentario hizo temblar mi barrera de protección anti sufrimiento y ablando mi duro semblante haciendo que una divertida sonrrisa floreciese en mis labios. Su feroz beso me dejó por unos momentos atontada. Me gustaba el peligro y jugar con el fuego, si este era el comienzo aquello pintaba ser prometedor. ¿Que no sabía lo que había hecho? Estaba completamente segura de lo que había hecho. Ya podía venir el lobo feroz y toda su manada que esta chica temeraria no pensaba largarse a no ser que su vida estuviese en peligro, o, lo que es peor, su orgullo. Pose mi mano bajo su nuca y le mire a los ojos sonrriendo levemente con sus labios a menos de un milimetro de los mios.-Ya va siendo hora de que te des cuenta de que me gusta...-susurre rozando con mi aliento el suyo y bajando lentamente hasta su oido.-el peligro.-terminé la frase en este mientras acercaba mis labios a su lobulo y tras rozarlo bajaba por su cuello.

La verdad es que todavía no comprendía como había podido estar perdiendo el tiempo es peleas idiotas si, al fin y al cabo, nuestra forma de ser tan similar pedía a gritos algo de esto. Supongo que está claro que con tu reflejo solo puedes hacer dos cosas: odiarlo y pegarte con él, o desearlo y tirartelo. Una extrema decisión que no dejaba indiferente a nadie. Bajé por su cuello lentamente alternando cortos pero intensos besos con pequeños mordiscos algo más peligrosos que mostraban que la chica temeraria no era para nada de fiar, sino que tan peligrosa como el lobo. Mi manos se estaban poco a poco encargando de hacerlo prisionero ya que inconscientemente le estaba empezando a rodear como si de una presa se tratase. Me encontrba sobre él, manteniendole contra el suelo e impidiendole escapar. Me faltaba una banderita que dijese mio para terminar de ser feliz. Siempre me había gustado llevar las riendas pero con él no estaba del todo segura ya que parecia que en eso también seriamos muy parecidos.
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Lyan J. Benoit el Dom Mar 27, 2011 4:45 pm

Tuvieron que pasar casi dos segundos para que la chica volviese a pisar suelo terrestre, ya que ante aquel beso que el francés le dedicó, pareció quedarse en Babia. Sí, tal vez lo usual y lo normal según los penosos antecedentes de su relación hubiese sido esperar que la apartase de él de un empujón y la tirase al lago de golpe, pero él no podría haber hecho eso jamás, ni aunque hubiese cometido el peor de los delitos hacia su persona la hubiese alejado en un momento como aquel. Sólo había dos razones para que le hubiese permitido acercársele tanto sin previo aviso: La primera, era que el tener que estar sentado a su lado mientras ella se regocijaba en paños menores no era algo que fuera con él, y de hecho, aún no sabía cómo lo había soportado con algo de dignidad durante tanto tiempo sin abalanzársele encima como un perro en celo; y la segunda era una pregunta que llevaba rondando su mente durante largo tiempo... ¿Si era así de feroz e impulsiva en el arte de las palabras, cómo sería en la cama? Se moría por comprobarlo en sus carnes, y no de oídas.

Al oír su tenue susurro no pudo reprimir que una ávida sonrisa cargada de picardía recorriese sus labios de cabo a rabo, dejando patente lo tentadora que se le hacía la idea de que alguien no le temiese al peligro. Mira qué casualidad, su tercer nombre era Peligro. No much@s se hubiesen decidido por una respuesta tan altiva, pero, como siempre, la francesa siempre acababa por sorprenderle de una manera u otra, ya fuese con respuestas molestas, orgullosas o, simplemente, con actos.
La joven comenzó a bajar por el cuello del muchacho con cortos besos y mordidas, arrasando allá por donde iba en un claro intento de dejar claro el tipo de mujer que era; ante aquello, Lyan se limitó a alzar el mentón y a cerrar levemente los ojos, dándole aún más libertad de movimiento a la morena. Quizá fueron aquellos breves y delirantes besos los que le absorbieron demasiado, pues para cuando quiso darse cuenta, ya se encontraba tumbado en el césped con Blue sentada a horcajadas sobre él, encarrilando aquel juego que tanto les gustaba a ambos. Sonrió una vez más al darse cuenta de la posición de sus brazos, colocados en lugares específicos para impedir una hipotética huída por su parte. Como si quisiese alejarme en un momento así, pensó.

Él no era de esos que permitían que le mangonearan a su antojo, mucho menos en el sexo, aunque debía reconocer que hasta el momento ninguna fémina había osado intentar comandarle en la cama, y por el momento, no le desagradaba del todo el que Blue al menos lo intentase con toda su "buena voluntad".
Posó ambas manos sobre las caderas de la morena, acariciándolas con una suavidad casi impensable en alguien como él, siempre tan frío y distante. Acto seguido, recorrió con sus diestras manos toda piel desnuda que quedaba a su alcance, comenzando por la parte baja de su espalda para ir subiendo poco a poco en busca de algo, y ese algo lo encontró poco después, un tanto más arriba. Bingo, se dijo a sí mismo, victorioso al encontrar el cierre del sujetador y desabrocharlo en un rápido y ágil movimiento, tal y como cabía a esperar del experto que era.
- Entonces, bienvenida a mi mundo, Caperucita. - susurró, realizando un leve movimiento de pelvis que hizo que ambos sexos entraran en un mínimo contacto.
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Bluebell Chloë Not el Lun Mar 28, 2011 6:37 pm

Ya no había marcha atrás. Nuestros instintos dominaban el juego y ninguno de los dos pareciamos por la lavor de tratar de controlarlos. Ya no había trampa, ni doble intención ni nigún otro tipo de engaño. Si el sexo era la más poderosa de las drogas, ahora mismo yo me sentía como un toxicómano que lleva tres años sin pincharse, algo bastante alejado de la realidad teniendo en cuenta mi lista de conquistas. Nunca había tenido pareja, nunca me había atado a nadie, pero, adoraba el sexo esporadico y me consideraba toda una adicta. Probablemente eso se deviese a que como me dejaba guiar por mis instintos más de la cuenta, estos terminaban llevandome a los brazos de cualquiera para disfrutar de una noche de sexo salvaje. En cambio, si habría llegado a cumplir los deseos de mi familia y a haberme convertido en una "dama", habría aprendido a dominarlos y no habría tocado un culo en mi vida. Una vida mucho más interesante la que yo había decidido llevar, ¿no?

Lo que más me extrañó fue que me dejase hacer lo que quisiera, no trató de dominarme ni de poner fin a mi momentanea conquista. No era para nada de su estilo y, por muy extraño que pareciese, no me agrado. Al principio pensé que queria ser la jefa, jugar a ser la ama, como en todas y cada una de mis anteriores relaciones. Pero, pronto me di cuenta de que una de las razones por las que me había decidido a dar el paso de abordarle, no era otra que la de probar algo nuevo. Estaba cansada de jugar siempre el mismo papel y supuse que con él el sexo sería la perfecta mezcla entre pelea y eso, sexo. Necesitaba algo de furia y sabía como lograrlo. Él desabrochó mi sosten pocos segundos después de que yo me desprendiese de mi chupa de cuero y entonces decidí pasar a mayores. Sus palabras terminaron por excitarme más de lo que ya estaba, aunque a veces le odiase tenía que admitir que me encantaba cuando hablaba, lograba volverme loca. Estando a orcajadas sobre él como estaba, le tomé con mis manos de la nuca y le obligué a incorporarse y quedar sentado conmigo, todavía a orcajadas, sobre él. Subí una de mis manos con las que me había servido para atraerle y le agarré del pelo tirando con decisión de este hacia abajo y obligandole a mirar hacia arriba. Tenia su cuello a mi disposición y sabía que por muy sumiso que pareciese ser en esos momentos, esto camiaría por completo. Si realmente teniamos tanto en común como yo pensaba, no dudaba que aquello le pareciese la gota que colmaba el baso. ¿Estaba realmente dispuesto a dejarme que le mingunease de aquella forma?

La mano que me quedaba libre se embarcó en una inspección por su musculo pecho descubierto y terminó encontrando lo que tanto ansiaba. Agilmente, la colé por debajo de sus pantalones hasta llegar a su sexo y mientras mantenía mi felina mirada atenta a todos y cada uno de sus gestos, comencé a acariciarlo. Quería dejar claro de que pasta estaba hecha, si las cosas se hacian a mi manera está era. Me mostraba peligrosamente amenazante y esperaba una rápida respuesta. -Te equivocas. Bienvenido tú al mio, lobito.-le susurre al oido mientras lentamente seguía magreando su sexo y agarrandole del pelo para que quedase a mi antojo. ¿Dónde estaría el limite de su paciencia?
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Lyan J. Benoit el Mar Mar 29, 2011 12:29 am

Notó cómo la chica le tomaba de la nuca, tirando de él para que se incorporara y quedase sentado sobre el verde césped; él se limitó a seguirle el juego, queriendo experimentar qué se sentía al ser el manejado, y no el que maneja. Por el momento Blue era quien lo había comandado con total soltura, dejando claro lo bien entrenada que estaba y la práctica que tenía, y lo cierto era que la cosa iba bien... Hasta que sintió un brusco tirón del cabello de su nuca, obligándole a mirar hacia el cielo y cegándose con el sol. Gruñó quién sabe qué sarta de barbaridades antes de sentir cómo la traviesa y juguetona mano de la muchacha surcaba su cuerpo hasta llegar a su miembro, el cual comenzó a masajear; pronto todos aquellos gruñidos cesaron, dando paso a un ronco gemido y a un aumento de la presión ejercida sobre la zona posterior de su cuello.
Pronto se obligó a recordarse a sí mismo quién era y qué hacía, o mejor dicho, qué solía hacer. Cómo él, Lyan Benoit, conocido por ser uno de los mayores donjuanes de aquel campamento, había acabado siendo dominado por su "enemiga" como si de un simple cachorro se tratase, sin mayores problemas ni obstáculos. Al darse cuenta de ello, aquella situación dejó de gustarle, provocando que un clamoroso click hiciera eco en su mente, en la cual ahora sólo había pensamientos impuros y del todo impropios.

Sonrió con infinita altanería, sabiendo qué era lo que ella buscaba y siendo consciente de que se había visto obligada a recurrir a él para conseguirlo. Fue entonces cuando, ignorando por completo la mano que le aferraba con fuerza su oscuro pelo y la otra que, insaciable, se dedicaba a estimularle más y más, volvió a tomarla de las caderas para alzarla mínimamente de su regazo y dar una ágil vuelta de campana. De aquel modo le resultaría mucho más fácil llevar a cabo su cometido, además de más cómodo para él.
Se posicionó entre sus piernas, pegándose a ella cuanto le fue posible e inclinándose sobre su cuerpo para depositar un feroz beso sobre sus labios e ir bajando por su mentón hasta llegar a la base del cuello, zona que impregnó de cuantiosos y húmedos besos que siguieron descendiendo hacia sus senos. Ahí se paró, con la firme intención de dedicarle la atención necesaria a esa parte; no obstante, se detuvo un mísero instante para observarla detenidamente, bajo él, sin más prenda que su braga y con una mirada que lo decía todo. Precisamente fue aquella insuperable visión lo que hizo que su llama prendiera con mucha más vigorosidad y viveza, esbozando una media sonrisa torcida a la par que jugueteaba con el filo elástico de su slip. Se acomodó un tanto mejor para poder besar sus pechos casi con delirio mientras su otra mano jugueteaba con el clítoris de su compatriota a través de la fina tela que cubría su intimidad, sin mostrar mayor pudor en ello.
Lamió, masajeó e inclusive mordisqueó con suavidad los salientes pezones que tanto parecían haberle cautivado para, pasado un tiempo, volver a ascender hacia su rostro y atrapar entre sus dientes el labio inferior de la morena, siguiendo con sus masajes en ambas zonas de su anatomía.

Liberó la boca de ella y acomodó su rostro en el hueco existente entre su cabeza y su hombro, lamiento su lóbulo para depositar ahí tan sólo una simple frase.
- Se te acabó el chollo, preciosa. - susurró con suavidad, haciendo más y más intensa la presión del frenético masaje que desarrollaba sobre su sexo.
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Re: Una vez al año no hace daño { Blue }

Mensaje por Bluebell Chloë Not el Mar Mar 29, 2011 8:21 pm

Y tal y como había esperado, mi plan funcionó. Por unos momentos temí haber subestimado a su paciencia ya que el frances se había calmado tan rápido como mis magreos aumentaban. Cuando a punto estuve de dar por sentado que aquel era su punto devil, el "botón", por así decirlo, que controlaba su fuerte temperamento, el chico volvió en si y demostró de que pasta estaba hecha. Definitivamente no me había equivocado al lanzarme sobre su cuello. Estaba cansada de chicos que al ver a una verdadera mujer se cohibian, realmente no lo comprendía. Siempre había buscado a alguien descarado con las ideas bien claras, pero, en vez de eso, había encontrado fanfarrones que me hacían creer una cosa y luego eran otra. Todos los hombres predican a los cuatro vientos que buscan a una tigresa, pero, cuando la encuentran se convierten en conejo y todos sabemos lo que las tigresas hacen con los conejos. Yo necesitaba un tigre, alguien de mi misma especie. No puse resistencia alguna dejando bien claro que aquello era lo que buscaba, y en menos de un segundo logró darle al vuelta a la tortilla.

Tumbada, mirando al cielo y excitada de manera sobrehumana, dejé que hiciese lo que le viniese en gana. Era algo extraño no ser la que manejaba, un tanto incomoda devido a la falta de familiaridad. Aunque, por otro lado, era sumamente gratificante. Sus besos lograron adentrarme en un apasioado envelesamiento del que no quería salir y mi cabeza terminó por apagar el botón de encendido para alejar cualquier tipo de pensamiento. Ahora tan solo quería dar y recibir placer, no cuestionarme nada ni pensar en los pros y los contras de las cosas. Sus humedos besos recorrieron mi cuerpo hasta llegar a mis pechos y comenzó a excitar mis pezones. Sin previo aviso, demostró que lo que se dice de los hombres, eso de que no pueden hacer dos cosas a la vez, era una soberana gilipollez. Su mano se adentró bajo mis bragas y, aunque al principio el contacto con su piel me hizo estremecer, me entrgué al placer que sus dedos me proporcionaban. Cerré los ojos a la vez que mi respiración comenzaba lentamente a agitarse. Estaba como una moto. hipersensible, cualquier roce parecía mil veces aumentado en esos momentos.

La agitada respiración dió paso a los deviles gemidos que sin yo poder hacer nada comenzaban a escaparse por mis labios. El tacto de su cuerpo contra el mio, sus besos y sus caricias en mi sexo eran todo lo que pasaba por mi mente. Pensé que por mucho que quisiera que me dirijiese, tampoco quería perder el mando al cien por cien. Para mi aquello era una "discusión sexual", por así decirlo. Es decir, ambos queriamos disfrutar pero nuestro orgullo nos impedía ser sumisos por lo que peleabamos por obtener ambos puestos. Mi orgullo, amenazando por algún rincón de mi cabeza, me obligó a llevar mi mano denuevo hasta su sexo para no parecer del todo sumisa mientras que con la otra trataba de desprenderle de sus pantalones para así facilitarme las cosas. Él volvió a subir hasta mis labios y tras morder tentadoramente mi labio inferior y bajar hasta mi lobulo, susurró aquellas palabras que me demostraron en qué lugar estaba quedando. Él creía que me tenía sometida, cuando en realidad me estaba dejando. Pero no podía dejarle creer que lo lograría, tenía que demostrarle que doblegarme no sería tan facil por muy placentero que fuese dejarse llevar.
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